Maternidad Gestacional.
El vientre de alquiler se denomina también maternidad gestacional, útero de alquiler, subrogación de útero o madre de alquiler.
Se conoce como maternidad gestacional a la situación en la que una mujer queda embarazada y tiene un hijo que será para otra mujer, la cual carece de capacidad física para hacerlo. Por tanto, la mujer que queda embarazada, denominada madre sustituta, tiene claro desde el principio que ha de entregar al bebé en el momento del nacimiento a sus padres. Este proceso también se denomina subrogación de útero o útero de alquiler.
Existen dos tipos de subrogación: la tradicional y la gestacional. En la tradicional, la madre de alquiler ha sido inseminada con el semen del futuro padre mientras que, en la gestacional, ésta recibe un embrión que ha sido formado o bien con óvulos y semen de los futuros padres o por óvulos de una donante. Por tanto, en el primer caso el futuro bebé será hijo biológico de la madre de alquiler, mientras que en el caso de la subrogación gestacional, la madre de alquiler sólo prestará su útero para que se lleve a cabo el desarrollo de un embrión que no contiene información genética de ella.
La selección de las mujeres que alquilan su vientre se realiza, generalmente, a través de agencias que se ocupan de ello. Estas mujeres son habitualmente menores de 42 años, no fumadoras y es necesario que hayan tenido al menos un embarazo a término. A ellas se les realiza una revisión exhaustiva que incluye una evaluación psicológica en la que se lleva a cabo una entrevista con los futuros padres. Una vez ha sido seleccionada, un trabajador social visita su hogar para asegurar que las condiciones de vida son las óptimas y que ella está cuidando adecuadamente a sus propios hijos.
La mayor parte de las indicaciones para este tipo de tratamiento se deben a problemas de la función uterina. Estas disfunciones pueden haber sido causadas por factores congénitos, por algún tipo de cirugía o como consecuencia de adherencias uterinas. Además, pueden existir condiciones médicas que prohíban el embarazo como son los casos de diabetes severa o enfermedades renales, entre otras. En estos casos, la necesidad de utilizar un vientre de alquiler dependerá de la naturaleza del problema médico y su gravedad.
En la actualidad, este tipo de tratamiento está empezando a ser demandado por parejas homosexuales masculinas u hombres solteros que desean tener descendencia. También existe un grupo de pacientes que demandan esta técnica para tener hijos sin llevar adelante un embarazo, siendo esta opción la que más problemas éticos y legales genera.
El vientre de alquiler es ilegal en la mayoría de los países europeos, como es el caso de España, Francia, Italia y Suiza y está restringido en otros como Reino Unido. En EE.UU la subrogación es legal en algunos estados, siendo la subrogación gestacional la más común. Pero, a pesar de que el vientre de alquiler tradicional es un método simple, las preocupaciones jurídicas y psicológicas hacen que este tipo de tratamiento sea rechazado en la mayoría de los centros donde está permitido.