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Myriam Reinolds dio a luz hace un año a Joan, el hijo de una pareja homosexual que acudió a EE.UU. para contratar su vientre.
Explicar el nacimiento del precioso Joan, que el próximo día 23 cumplirá un año, no es fácil, al menos en España, donde las madres de alquiler son un fenómeno ilegal y desconocido para la gran mayoría de los ciudadanos. No ocurre lo mismo en Estados Unidos, por ejemplo, donde tener un hijo a través de una madre subrogada (como allí se las conoce) no sólo es legal, sino también común en determinados estados, como lo indica la existencias de centenares de agencias que coordinan todo el proceso. De ahí que Myriam Reinolds, norteamericana de 39 años, casada, con dos hijas y, además, madre subrogada de Joan, muestre su sorpresa por tener que explicar por qué se prestó a tener un hijo para la pareja de Barcelona, Eduard y Joan, de 46 y 41 años (nombres ficticios por expreso deseo).
"En España todo esto puede parecer muy raro, pero no allí, donde es una práctica conocida. Yo nunca había pensado en esa posibilidad, hasta que observé la angustia de una amiga que no podía tener hijos... Entonces, me dí cuenta de la suerte que tenía por poder tener hijos (tiene dos) y la ofrecí mi vientre para hacer realidad su sueño. Sus óvulos estaban bien, el esperma de su marido también, pero su útero no, y el mio sí. Así que ¿por qué no?", preguntaMyriam con un sonrisa.
Y, de esta manera, con un acuerdo privado entre ambas, algo que también está permitido en Estados Unidos, nació Sofía, que ahora tiene cuatro años. "¡Si vieras la cara de felicidad de los padres! Hay momentos que es imposible describirlos y ese fue uno de ellos, se lo aseguro. ¿Por qué lo hice? Porque sentí que podía hacer feliz a alguien y lo hice, ya está". Hay que aclarar, como explica Myriam, que el hecho de que el óvulo no sea el suyo "te hace tener claro que el bebé tampoco lo es. De otra manera no lo hubiera hecho, el vínculo materno hubiera sido enorme. Así tienes claro que tú eres el recipiente, eso sí, un preciado recipiente en el que albergas la felicidad de otros. ¿Por qué se extraña? Yo doy mi útero como otros dan su riñón".
¿Y qué opinó Robert, su marido, y sus hijas de ser una madre de alquiler? El asegura que no le ha importado, precisamente porque consideran que Sofía y Joan no son sus hijos. "Mis hijas se han quedado en Denver". En el caso de Sofía, los padres costearon el tratamiento de fertilidad y el hospital. "Sí, hubo una pequeña gratificación, porque ellos se sintieron obligados", explican.
Myriam se convirtió en asesora de otras madres de alquiler y, de nuevo, "sintió la necesidad" de volver a repetir la experiencia, esta vez a través de una agencia, Circles, precisamente a la que acudió la pareja de Barcelona. Eduard y Vicent, con 15 años de relación, llevaban tiempo pensando en tener un hijo, algo complicado a través de la adopción internacional (muchos países no permiten la adopción a parejas homosexuales ni a hombres solos). Un año después, Eduard (profesor universitario) y Vicent (pediatra) regresaban a Barcelona con Joan. "Tuvimos mucha suerte, ya que nos quedamos embarazados a la primera", dicen.
Esta pareja es todo alegría, y no es para menos, viendo al pequeño Joan haciendo gorgoritos y gateando de un lado a otro en el hotel de Madrid en el que se han encontrado con Myriam y su marido, así como con los responsables de la agencia Circle (hoy participan en un seminario en Madrid y mañana en Barcelona, para darse a conocer). Recuerdan como algo ya lejano las noches que se pasaban buscando información en internet sobre estas agencias de madres subrogadas. "Había miles en las webs, pero buscábamos la que ofreciera todo tipo de garantías legales y que, evidentemente, no vulneraran ningún derecho de la mujer", explican, de ahí que descartaran países como India y focalizaran sus esfuerzos en Estados Unidos.
Así contactaron con la agencia de John Weltman, creada en 1995, padre de dos hijos por maternidad subrogada. "El proceso legal es complejo, en el sentido que tienes que firmar hasta cinco contratos, todos ellos complejos y con mil cuestiones", explican. Entre ellos, citar el que contraen con la donante de óvulos, para que en caso de algún problema genético del niño, la agencia pueda ponerse en contacto con ella. O con la madre de alquiler –quien debe demostrar que tiene ingresos suficientes para impedir que lo hagan exclusivamente por una cuestión económica (Myriam es asesora y su marido, enfermero)–, con la que acuerdan "casi todo", incluido quién cuidará de sus hijas en el caso en que ella deba prolongar su estancia en el hospital.
Eduard y Vicent viajaron en tres ocasiones a EE.UU., para tomar parte en el proceso de inseminación, en la semana 20 de gestación y en el parto. En este proceso, han desembolsado, al menos, unos 65.000 dólares (15.000 de abogados, 30.000 en la clínica de fertilidad, 20.000 a Myriam...). Pero no quieren hablar de dinero. "¿Has visto cómo está de bonito Joan?".
Fuente: CELESTE LÓPEZ | Madrid | 12/06/2010 Lavanguaria.es |
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Una 'madre de alquiler' y su marido explican por qué se han prestado a tener dos hijos para otros - La práctica está prohibida en España, pero es legal en EE UU.
"No lo haría gratis, pero tampoco lo hice por dinero". Myriam Reynolds, estadounidense de 39 años (aunque nacida en México), habla con energía y simpatía de su decisión de ser -dos veces- lo que coloquialmente se llama madre de alquiler, un término que ella rechaza de plano y que prefiere cambiar por el de gestante subrogada o sustitutiva.
Las mujeres cobran alrededor de 18.000 euros por el embarazo.Una 'madre de alquiler' y su marido explican por qué se han prestado a tener dos hijos para otros - La práctica está prohibida en España, pero es legal en EE UU
"Es un negocio gratificante para los padres y para nosotros"
Sentada en un salón del hotel, Reynolds se muestra divertida según va desmontando los prejuicios que se pueden tener sobre ella. "Soy muy normal", dice, mirando a su marido, Robert Wright, seis meses más joven y nacido en Filadelfia, que se sienta junto a ella. Él, más afectado por el trastorno horario del vuelo que les ha traído a Madrid desde Colorado, asiente. La pareja -ella, psicóloga; él, enfermero- son padres de dos niñas, de cinco y seis años y medio. A los otros dos bebés que ha gestado, Reynolds se resiste a llamarlos hijos. "No lo son, no tienen mis óvulos ni su esperma", afirma convencida, contradiciendo totalmente la regulación española, que establece que la madre es la que lleva a cabo la gestación, independientemente del origen de los gametos.
La historia empezó hace cuatro años, cuando se enteró de que una amiga suya, desesperada porque no podía ser madre, estaba buscando ayuda. "Yo lo haré por ti. Tengo mucha facilidad para quedarme embarazada", le dijo. Su amiga insistió en que todo se hiciera de una manera conforme a las leyes del Estado, con todos los papeles, contrato incluido. Sabía de qué hablaba: trabajaba en una clínica de fecundación asistida y conocía el procedimiento, que es legal en la mayoría de EE UU desde 1986. "Estaba sufriendo mucho, y tenía una conexión personal con ella, así que se lo dije a Robert y él me dijo que adelante, que no tenía inconveniente".
Estados Unidos -y no todo- es de los pocos países donde hubiera podido hacerlo. También en India, Reino Unido, Grecia y Ucrania. En la mayoría de los occidentales, España incluida, la práctica está prohibida. Algo que Reynolds, "sinceramente", no entiende.
Porque a ella aquella historia le resultó tan "gratificante" que acabó trabajando para la agencia Circle Surrogacy, que es la que les ha traído a España para unos seminarios (hoy en Madrid, mañana en Barcelona) sobre gestación subrogada. Ahí se dedica a hacer asesoría con los grupos de mujeres que van a ser futuras madres sustitutivas. Lo que le permite generalizar a partir de su caso.
"La mayoría son mujeres como yo, licenciadas o incluso con másteres que están en la treintena, que ya han tenido los hijos que quieren para formar una familia. Eso de que se trata de drogadictas o marginales es mentira. De hecho, una de las condiciones que les ponen en la agencia es que tengan sus ingresos, que no lo hagan por el dinero", dice de un tirón.
Eso sí, tampoco se arredra para explicar que no lo haría gratis. "El dinero ayuda. Da claridad a la relación con los padres. A nosotros nos ha permitido tener una casa mejor, o, por lo menos, pagarla más fácilmente", indica. "¿No cobras tú por tu trabajo, por mucho que te guste? ¿No lo hacen los médicos, los profesores, los enfermeros? Aunque su trabajo sea tan bonito como salvar vidas, también lo hacen por dinero. Pues es lo mismo. Además, el proceso es largo y molesto, tienen que pincharte durante dos semanas, pierdes días de trabajo durante el embarazo y después del parto. Lo justo es que te paguen", insiste.
Al llegar a este punto, Reynolds rehúsa decir cuánto cobró ella. "La tarifa está entre 18.000 y 25.000 dólares [15.000 y 21.000 euros]". A lo que hay que sumar el coste del tratamiento de inseminación in vitro (otros 25.000 euros), los gastos médicos de la mujer y la comisión de la agencia. Total, más de 100.000 euros. "Fue un negocio, pero uno de los más gratificantes. Los padres se quedan felices, y nosotros también".
Que se lo digan a Jordi y Vicent, una pareja española que está en el hotel con su hijo de un año. El último que ha tenido Reynolds. La mujer reconoce el cariño que se tienen, pero no duda en que el hijo no es suyo, sino -"a pesar de lo que digan las leyes españolas"- de ellos. Como prueba, Reynolds y su marido mantienen una tremenda tranquilidad cuando el niño alborota: "Que lo cuiden sus padres", dicen medio riéndose.
No se trata de un comentario desde la frialdad. "Desde el principio tenía claro que no era mi hijo. A las otras madres del grupo les ha pasado lo mismo. Solo un par de veinteañeras, cuando dieron a luz, se dieron cuenta de que solo tenían un hijo y de que querían otro. Pero otro, de ella y su marido, no ese", cuenta Reynolds.
Su marido admite que, después de dos niñas, cuando vio que nacía un varón pensó en probar suerte otra vez. "Pero no. Nuestra familia ya está completa. Nuestras dos hijas tienen mucha personalidad, son muy activas y en nuestra casa ya hay suficiente follón", dice Reynolds, que lleva la voz cantante.
La mujer aporta otra visión de lo que ha hecho: "Nuestra familia es multirracial y, de alguna manera, ayudar a esta pareja de gays a tener un hijo que deseaban tanto es otra manera de comprometernos, de contribuir a la sociedad con nuestro ejemplo. Tenemos amigos que lo han pasado muy mal por no poder tener hijos. Si podemos ayudar a que alguien sea feliz, a que se vea que los gays pueden ser padres y las lesbianas, madres, estaremos contentos".
Por eso está tan orgullosa de que sus hijas hayan entendido que el último embarazo no iba a acabar dándoles un hermanito. "Ellas lo sabían, como todos a nuestro alrededor. Y lo entienden. Es parte de su crecimiento, como haber aprendido, al conocer a Jordi y a Vicent, que dos hombres, o dos mujeres, se pueden querer y casar".
Pendientes del Registro Civil
En España, la ley de reproducción asistida prohíbe, desde su primera redacción en 1988, la gestación subrogada. El texto es tajante: "Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero". Y en su artículo dos añade: "La filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto".
Este último punto es el que trae de cabeza al menos a una decena de parejas gays españolas que tienen o están en trámites de tener hijos por este método en el extranjero (la mayoría, en Estados Unidos). Porque aunque el procedimiento sea legal ahí, los consulados se niegan a registrar al hijo con dos padres, ya que entienden que debe haber una madre. Así que el niño llega a España, pero como estadounidense. La situación no se da en el caso de mujeres solas, de parejas heterosexuales o de lesbianas que recurren a esta técnica, ya que siempre pueden inscribir a la mujer (o a una de ellas) como madre.
Quienes más lejos han llegado para inscribir a su hijo son dos homosexuales de Valencia. El matrimonio consiguió que la Dirección General de Registros y Notariados emitiera un dictamen que les permitía inscribir al niño como hijo de ambos (igual que si fuera una adopción conjunta). Pero la Fiscalía lo ha recurrido, por entender que hay un fraude de ley.
Los hombres habrían podido evitar este conflicto si en vez de inscribir a los niños (en este caso han tenido dos) como hijos de ambos, lo hubieran hecho con sólo un padre y el otro hubiera iniciado un trámite de adopción. Pero ellos se niegan porque creen que es injusto para su matrimonio. El resto de las parejas que están en situación similar están a la espera.
Fuente: EMILIO DE BENITO - Madrid - 12/06/2010 Elpais.com |
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El Instituto Valenciano de Infertilidad celebra dos décadas de vida con la vista puesta en pasar del 45% al 70% en tasas de embarazo
Pocos podían pensar cuando el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) abrió sus puertas en un modesto piso de una finca de la calle de la Guardia Civil de Valencia que 20 años más tarde la clínica sería el centro de referencia de la reproducción asistida de España y uno de los más prestigiosos del mundo.
Uno de cada 100 niños que nacen en España se debe al IVI
Pellicer espera que el trasplante de útero llegue en dos o tres años.
Los codirectores del IVI, Antonio Pellicer y José Remohí, celebraron ayer el aniversario con una cascada de datos que ayudan a comprender la dimensión que ha tomado el centro. Quizás el más espectacular sea el que indica que el 1% de todos los niños que nacen en España son engendrados en el IVI. Pero hay otras cifras extraordinariamente indicativas. Como el hecho de que el 30% de los tratamientos de reproducción asistida que se siguen en el país tiene lugar en alguna de sus clínicas. O que durante estos años, en sus centros se ha hecho posible que nacieran 50.000 bebés y se han atendido a 126.000 pacientes. Además, el 30% de los pacientes del centro de Valencia son extranjeros, lo que da una idea del peso internacional que ha adquirido el IVI, que tiene delegaciones en Lisboa, Panamá, Santiago de Chile, Estambul, Buenos Aires y Salvador de Bahía.
Esto por lo que respecta al pasado y el presente. El futuro pasa por una mejora en la tasa de embarazos, que actualmente ronda el 45%. "Nuestro objetivo es alcanzar el 70%, con la transferencia de un único embrión y con los mínimos efectos secundarios que actualmente conllevan este tipo de tratamientos", indicó Remohí. Junto a ello, el IVI tiene la vista puesta en los avances en medicina regenerativa y la posibilidad de crear gametos (espermatozoides y óvulos) a partir de células madre, una técnica que se encuentra aún en fases iniciales. O profundizar en el diagnóstico genético preimplantacional, un procedimiento que permite detectar enfermedades en el embrión y, de esta forma, evitar la transmisión de patologías genéticas de padres a hijos.
Pellicer también habló de la conveniencia de que la legislación española abra las puertas a la maternidad subrogada -una práctica más conocida como el vientre de alquiler-, que podría comenzar a permitirse entre familiares para evitar conflictos. Y se refirió a los estudios preliminares que se están realizando para que el trasplante de útero, en el que trabaja el hospital La Fe de Valencia junto al IVI, pueda ser una realidad "en dos o tres años". Hasta el momento se ha practicado con éxito en ovejas, ratas y ratones. El proyecto lo encabeza el doctor Cesar Díaz, que se encuentra formándose para esta tarea en Suecia, y estaría especialmente indicado para mujeres que carecen de útero y vagina (una patología con una frecuencia de una por cada 100.000 mujeres), pero sí tienen ovarios.
Fuente: JAIME PRATS - Valencia - 22/04/2010 Elpais.com |
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Diez pacientes valencianos que han superado la enfermedad han tenido hijos - El síndrome de ovario poliquístico que afecta al 10% de las mujeres puede provocar diabetes e ictus.
La vida les sorprendió con una de las bofetadas más dramáticas del destino: un diagnóstico de cáncer testicular, un linfoma o una leucemia a una edad muy temprana para la tragedia y la enfermedad, de 26 a 35 años, y aunque en esos momentos solo se piensa en plantarle cara al tumor y salir adelante por difícil que sea, los médicos les aconsejaron que preservaran su fertilidad para no renunciar a la posibilidad de ser padres en un futuro ante la inevitable perspectiva de quedar estériles tras el tratamiento con quimio o radioterapia. El banco de semen del hospital La Fe custodia en la actualidad el esperma de 435 varones jóvenes que se ha recogido durante los últimos siete años, según anunció la presidenta del comité organizador del XXVIII Congreso de Fertilidad que se celebra en Valencia, Ana Monzó, que explicó que todos ellos optaron por congelar sus espermatozoides antes de someterse a un tratamiento oncológico. Treinta de ellos que ya han superado tan dura prueba han optado por descongelar su semen diez ya han sido padres. "Cuando se les dice que tienen un tumor solo piensan en vivir, no piensan en que dentro de unos años pueden necesitar unos espermatozoides que no tendrán si no los preservan", explicó la especialista que remarcó la necesidad de "concienciar" a hematólogos, endocrinos y oncólogos para que convenzan a los jóvenes de que en ese momento tan duro deben pensar en una futura paternidad. Por su parte, el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad, Buenaventura Corolau manifestó que España está a la cabeza de la reproducción asistida y que el último registro, de 2007,indica que se realizaron más de 40.000 ciclos de fecundación in vitro en España, un 20% en la Comunitat Valenciana. Uno de los avances que se hacen en La Fe es extraer óvulos inmaduros y madurarlos in vitro para pacientes con cáncer que no pueden esperar a la hiperestimulación. También se hablará del síndrome de ovario poliquístico que afecta a un 10% de mujeres que son más proclives a tener diabetes y una enfermedad metabólica que de no cuidarse puede provocarles un accidentes cardiovascular y acortarles la vida de 10 a 15 años.
Piden la legalización del "vientre de alquiler"
Ginecólogos y especialistas en reproducción asistida esperan que el Ministerio de Sanidad y Política Social reconozca en breve la subrogación uterina o vientre de alquiler, un procedimiento que lleva cada año a decenas de parejas españolas a clínicas privadas de Estados Unidos y la India donde la extrema pobreza ha fomentado la existencia de "granjas" de mujeres que prestan sus úteros para gestar hijos de ciudadanos europeos. El presidente saliente de la Sociedad Española de Fertilidad, Buenaventura Coroleu, manifestó ayer que espera que una de las propuestas de la nueva Junta Directiva, que será elegida en las próximas horas, permita "desencallar" la subrogación uterina para que se despenalice la figura y se incluya dentro de la ley de Reproducción Asistida. Coroleu que es jefe de servicio del Instituto Dexeus de Barcelona inauguró el XXVIII congreso de la sociedad Española de Fertilidad al que asisten un millar de especialistas. El médico se mostró partidario de que las mujeres a las que se les extirpa el útero por una malformación, un tumor o la presencia continuada de miomas puedan acogerse a este procedimiento en España. Un equipo de la Fundación Grifols ha comenzado a elaborar informes éticos sobre el procedimiento del vientre de alquiler.
Fuente: Pilar G. Del Burgo, Valencia www.levante-emv.com
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México: Los sistemas políticos e ideologías han usado la ley para justificar y lograr sus propósitos los que, en no pocas ocasiones, fueron contra la dignidad de la persona humana. En 1933, los Estados totalitarios imponían el ideal de la arianización legalizando las técnicas de esterilización de quienes sufrían enfermedades congénitas para impedir la transmisión de taras a las generaciones siguientes. Los débiles mentales congénitos, esquizofrénicos, maniaco depresivos, epilépticos, quienes padecían el mal de Huntington, sordos, ciegos y los malformes, fueron llevados a los servicios médicos del Estado para ser sometidos a los procedimientos de esterilización “voluntaria” cumpliendo la política del régimen como deber sagrado del Estado. En esa década, la justificación política del totalitarismo adecuó el derecho para hacer legal lo impensable. Tribunales formados por un juez, médicos y “especialistas” en cuestiones raciales, se allegaron de las pruebas para fallar sobre la esterilización de las personas “inferiores” que cobró 400, 000 mil víctimas al final de la segunda guerra mundial.
Otros métodos fueron justificados por esta política de Estado. Los capítulos más vergonzosos para la humanidad fueron los relativos a la eugenesia. La sistematización jurídica positivizó las normas para acabar con la indignación creciente de la sociedad que veía cómo sus derechos y recursos eran dilapidados al mantener a personas “indeseables”: las vidas sin valor, los impedidos, los antisociales y los enfermos mentales degenerados. No es desconocido el resultado de esta legalización racista. Millones fueron llevados a los laboratorios y hospitales para ser objeto de experimentación y, en consecuencia, a la muerte por el bien de la colectividad. Detrás estaba una bien formada propaganda que influyó en el público para legitimar la necesidad de acabar con “los individuos no humanos” que amenazaban y ponían en peligro a la especie y al Estado.
Setenta años después condenamos estos hechos. Los crímenes contra la humanidad son indiscutibles y sería necio rechazar que, en nombre de la ideología y del Estado, la política y el derecho fueron usados para exterminar a millones de seres humanos. En consecuencia, las naciones unieron esfuerzos y proclamaron declaraciones universales para promover la defensa de la vida y de los derechos humanos clamando el “Nunca jamás” que desterrara para siempre los horrores cometidos en la pasada guerra mundial.
Nuestros conocimientos relativos a la reproducción humana y a las técnicas de la reproducción asistida han avanzado notablemente para mejorar la calidad de vida. La ciencia ficción se ha hecho realidad, hoy se logra mapear el genoma humano que servirá, en el futuro, para la erradicación de las principales enfermedades que son causa de mortalidad. Clonación, reproducción asistida, fecundación in vitro… son nuevos términos que se cuelan en nuestro vocabulario poniendo en la mesa dilemas morales. Como nunca, las exigencias de los Estados modernos reclaman la necesidad de legislaciones coherentes y respetuosas de la vida y de la dignidad humana ante las nuevas técnicas que escrutan las profundidades de la naturaleza humana.
El secularismo y las revoluciones culturales e ideológicas del siglo pasado nos han puesto en una coyuntura interesante y dolorosa. Aún cuando nos sigue provocando escándalo los crímenes de lesa humanidad instigados por los totalitarismos, asistimos a otras formas sutiles y paradójicas que atentan contra la dignidad de las persona para favorecer el utilitarismo y los actos de comercio onerosos. Uno de estos es la maternidad subrogada conocida también como “préstamo de vientre” “alquiler de vientre” o “maternidad de alquiler” creando problemas morales y jurídicos que han provocado su rechazo general.
El adagio latino mater semper certa est considera el principio por el que se comprueba la maternidad y la identificabilidad con la persona que la madre da a luz; era impensable que la madre no fuera otra sino la “genética” estableciendo lazos de filiación con las consecuencias de derecho protegiendo al nacido que, por evidencia del parto, no hiciera necesario el reconocimiento materno posterior; sin embargo, las técnicas de inseminación artificial o la fecundación in vitro van contra la certeza de la maternidad genética por lo que, en eventuales conflictos, los jueces tienen que resolver teniendo en cuenta filiaciones por afecto, por la voluntad o por la intención de la madre subrogada que presta sus entrañas para llevar a cabo una gestación con donación de gametos que no coincidirían con su patrimonio genético.MATER SEMPER CERTA EST (MATERNIDAD SUBROGADA O ALQUILER DE VIENTRE). Por Guillermo Gazanini Espinoza.*
La desafortunada izquierda del Partido de la Revolución Democrática en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal presentó una iniciativa que suscita más dudas que beneficios jurídicos. El 26 de noviembre de 2009, la diputada Maricela Contreras Julián, presidenta de la Comisión de Salud y Asistencia, puso a consideración un proyecto de regulación de maternidad subrogada sin fines de lucro. El decreto de Ley de Maternidad Subrogada del Distrito Federal, entre otras cosas, legalizaría el alquiler de vientres de mujeres que, por ocasión única, presten su útero y permitan la gestación de embriones de terceros ajenos a ella, escindiendo sexualidad de reproducción, bajo el argumento del amor y la solidaridad a las parejas que no pueden concebir hijos, esgrimiendo la protección y la garantía de los “derechos reproductivos” tutelados en la Constitución. Cosa contraria a la aprobación del aborto hecha por la aplanadora perredista, la iniciativa de Contreras Julián pugna por la defensa de los derechos de la mujer para ser madre, como afirmó la legisladora en la sesión del 26 de noviembre de 2009: “Las mujeres que por una condición biológica y también los hombres que se encuentren imposibilitados para la maternidad o la paternidad para llevar a término un embarazo, saben que este hecho se puede convertir en un obstáculo y que puede menguar incluso aspectos muy importantes de su vida”.
La prensa informó que el dictamen del proyecto está listo para ser discutido en Comisión a finales del mes de abril de 2010. Después de haber realizado foros de análisis sobre la subrogación, los magistrados del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal dieron su apoyo a la maternidad subrogada porque, según ellos, combatiría la renta clandestina de vientres suponiendo, por otro lado, la retribución económica a la mujer rentada. Para ser coherentes con las reformas relativas al aborto, se podría permitir la interrupción del embarazo dentro de las doce semanas y, por otro lado, la realización de actos jurídicos o contratos entre las partes para llevar a cabo la implantación de gametos en las mujeres dispuestas a subrogar el claustro materno.
Según se afirmó, la iniciativa de ley no aplicaría a los matrimonios de personas del mismo sexo; sin embargo, una característica de cualquier legislación es la generalidad. Consecuencia de las reformas al Código Civil del Distrito Federal que desapareció el concepto de matrimonio, fue la posibilidad de que los integrantes de las minorías lésbicas y homosexuales pudieran adoptar, rompiendo los acuerdos previos sobre el tema entre las fracciones parlamentarias con representación en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Lo menos que podría alegar el Partido de la Revolución Democrática es el respeto de la palabra empeñada, apreciando en el fondo un espaldarazo a esos grupos minoritarios para que logren “la plenitud de sus derechos reproductivos”. La incoherencia e irresponsabilidad legislativa del PRD y de la diputada Contreras Julián promueven leyes atentatorias contra la vida y la dignidad, haciendo que el primero de todos los derechos sea objeto de comercio y el cuerpo femenino se explote con fines de lucro bajo falaces justificaciones de amor y solidaridad, independientemente de las controversias jurídicas y dilemas éticos que plantearía la eventual aprobación de la maternidad subrogada en la capital. Al iniciar este artículo referí a las leyes que en 1933 justificaron la eliminación de “vidas inferiores” por el bien común. En sus dimensiones históricas debidas, los argumentos legislativos que pretenden justificar la subrogación de vientres hacen que la vida sea considerada una cosa que pueden ponerse en contratos y deshacerla cuando las partes ya no están satisfechas con las cláusulas. Ahora, por el utilitarismo, la mujer que se presta a la gestación ajena es objeto de derecho y no sujeto de derecho. Es ingenua la afirmación que dice que una mujer prestaría sus entrañas para que otros pudieran ser, felizmente, padres y madres en una sofisma moral que quiere hacer del Distrito Federal el paraíso que garantiza el derecho para que todos gocen de la paternidad y la maternidad, ¿a quién quieren sorprender?
Y finalmente, la aprobación de esta iniciativa llevaría a plantear la posibilidad de la creación de agencias que ofrecieran, legalmente, los servicios de subrogación pudiendo ser el detonador de esclavitudes modernas. La mujer mexicana quien ha padecido la discriminación y violencia en una sociedad machista, ha tenido escasas oportunidades de desarrollo que le permitan un bienestar y futuro desahogado donde se protejan sus garantías individuales. Esta iniciativa de maternidad subrogada servirá a los que económicamente puedan pagar las técnicas de reproducción cuyo costo no es el de una aspirina para el dolor de cabeza. Siendo así, ¿quiénes serían las madres sustitutas? Las mujeres pobres que pasan urgencias financieras y de empleo usadas y utilizadas por lesbianas, homosexuales o heterosexuales en estos actos de comercio humano. Quien pone los billetes, es el que manda. Quien paga, puede satisfacer su capricho por una maternidad y paternidad a la carta.
El autor es Secretario General de CACM.
Fuente: 25/04/2010 Por Guillermo Gazanini Espinosa Analistascatólicos.org LINK RELACIONADO
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